El pasado fin de semana estuvimos disfrutando de unos días de asueto con unos amigos en la Costa Brava. Planazo. Jardincito privado, piscina, parque para los niños y barbacoa.
¿Qué más se puede pedir?
Pues sí. Una cosa más sí que se puede pedir. Que las maletas se hagan solas, gracias.
Martes.
Ya soy presa del pánico (¡qué no panda el cúnico!). Tengo 2 días para preparar las maletas para el fin de semana. Tiemblo. Desde que nació L nos movemos por el mundo con un Renault Megane. Culón. Bien de culón. ¿Sabéis lo que eso significa? Correcto. Que da igual lo que haga que nadie me salva del tetris full savage que me espera el viernes a mediodía. Por espacio que tenga el culón de mi coche.
Miércoles.
Mierda. Hoy era el día de empezar a montar las maletas y aquí no ha pasado nada… Se viene culebrón.
Jueves.
21:00h.Vale, no pasa nada. N duerme, aunque L está algo espabilado. Lleva una hora dando vueltas en la cama. Mañana tenemos una sesión de fotos, la ropa está sin planchar, la mochila de la guarde de N sin preparar y, por supuesto, las maletas del fin de semana sin hacer. Y D en el gimnasio… (Que sí, que sí… Que le he dicho que se fuese tranquilo, pero eso fue hace una hora, cuando todo estaba controlado. Tengo derecho a cambiar de opinión, ¿no?).
21:30h. ¿Qué le pasa a L? ¡¡Qué se duerma ya!!!
22:30h. Finally! L duerme y yo puedo empezar a prepararlo todo. Como me despiste, me duermo de pie.
Spoiler alert! Al final conseguí irme de fin de semana con mis maletitas bien rellenas, pero mi jornada de trabajo nocturno no me la quitó nadie. Así que, si esta situación te resulta familiar y compartes conmigo aunque sea una ínfima parte del sufrimiento de la cronología previa, hoy tengo buenas noticias para ti 🙂
7 consejos para preparar el equipaje de los niños de manera eficiente
Te dejo algunos consejitos que a mi me funcionan para organizarme con la preparación de las maletas y que me ayudan a sobrevivir cuando la vida me zarandea por los pies y el tiempo me recuerda que es finito (aunque como has podido leer arriba, no siempre los aplico y luego pasa lo que pasa. Mal. Muy mal).
Están especialmente pensados para viajar con niños menores de 3 años, pero los básicos aplican a cualquier edad. ¡Vamos allá!
1. Haz una lista con todo lo que tienes que llevar
Empieza pronto. Antes. Todavía antes. Tómate al menos una semana para preparar la lista (¿exagerada? No amiga. Realista.) ¿Por qué tanto tiempo? Porque viajando con niños tienes que llevarte media casa. Esa es la realidad. Y si pretendes acordarte de todo lo que vas a requerir, simplemente mirando los armarios unos minutos antes de empezar a preparar las maletas, créeme, te vas a dejar cositas. Los básicos son difíciles de olvidar: el número de mudas, los pañales, el bañador, el móvil… pero hay otras cosas con las que tienes que toparte de bruces para saber que las necesitas. Y eso requiere de tiempo para encontrártelas. Presta atención a las cosas que hay por casa y, si ves algo que crees vas a necesitar en tu viaje, anótalo enseguida (¡Ja! Ni por un segundo. No, no, no. Ni por un segundo pienses que si no lo haces al momento lo vas a hacer más tarde. Tú yo sabemos que eso no va a pasar. Así que: identifica, evalúa, abre el móvil y anota).
No vale una lista cualquiera, genera agrupaciones por áreas de interés: baño, piscina/playa, mudas, comida (si viajas con bebés esto incluye tronas, biberones, leche de fórmula…), etc. Esto hará mucho más fácil que identifiques si te estás dejando algo.
¿Suficiente motivador? Si finalmente te atreves a iniciarte en el mundillo de la creación de listas, te sugiero dos APPs con las que puedes empezar a probar (¡cuidado que engancha!): Evernote o Google Keep.
2. Coloca todo delante de ti
Antes de empezar, coloca bien a la vista todo lo que quieres meter en las maletas. Ubícalo por temática, de la misma manera que has construido la lista (también ayuda apilar y colocar las pertenencias por miembro de la familia): ropa de abrigo, mudas de calle, mudas para estar en casa, cosas para la piscina/playa, neceser, tecnología (mi cajón de sastre favorito. Incluye cargadores, móviles, portátiles, tablets, auriculares, baterías externas, pilas, eBooks, etc.). Esto te va a ayudar de dos formas:
- La primera, dándote cuenta de que te has pasado y de que, definitivamente, hay cosas que debes eliminar de la ecuación y dejarlas en tierra.
- La segunda, siendo consciente de los diferentes volúmenes de los artículos y las temáticas que has organizado. Identifica qué temáticas son más voluminosas y selecciona la bolsa o maleta que te permita que todo el pack viaje junto. Solo siendo consciente de los volúmenes es que sabrás cómo debes distribuir el contenido en tus maletas y bolsas de equipaje para optimizar el espacio. Si empiezas a llenar la maleta sin haber echado un vistazo al todo, es probable que ocupes mucho más espacio.
3. Optimiza el espacio de tu maleta
Esto es fácil 😉 ¿Te acuerdas del Tetris? Seguro que sí.
- Coloca los objetos más voluminosos al fondo de la maleta y ve montando capas encima con los medianos. Deja para el final aquellas cosas más pequeñas que puedas ir ubicando en los huecos. Algunas ideas extra: aprovecha el interior de los zapatos metiendo calcetines, coloca los zapatos enfrentados entre sí apuntando con el empeine de una pieza hacia el talón de la otra (o dicho de otro modo: que los pongas como vienen en la caja cuando los compras).
- Enrolla la ropa en lugar de doblarla. Esto es un 2×1 en toda regla. No solo va a hacer que la ropa ocupe menos espacio, sino que, si haces los rollitos firmemente, ¡la ropa llegará sin arrugas! Magia…
- Deja hueco para cosas nuevas. Da igual el destino, siempre vas a volver con alguna cosita de más, así que prevé algo de espacio para que tus souvenirs no queden aplastados por el exceso de equipaje.
- Invierte en bolsas organizadoras. ¡Te van a ayudar, de verdad de la buena! Podrás aglutinar pequeñas cosas que, de otra forma, podrían acabar perdidas en el fondo de la maleta, y, además, te permitirán compactar eficientemente la ropa y ocupar menos espacio.
- Elige ropa que combine bien con varias piezas. De esta forma puedes reutilizar pantalones, que suelen sobrevivir mejor al trote, con varias camisetas y reducir el número de piezas.
- Organiza la ropa sucia. No se trata solo de llegar al destino, sino que hay que volver. La pereza que genera tener que rehacer las maletas, junto con la depresión postvacacional es un combo… complicado (de m—–)… Viajando con niños esto se agrava, como casi todo, porque probablemente te rodee una cantidad ingente de ropa sucia (que, además, es probable que no sepas si ha pasado a estar sucia vía proceso estándar o si algún fluido adicional ha intervenido en el mismo). Para no morir en el intento, trabaja sobre la marcha. Ve guardando la ropa cuyas vacaciones des por concluidas y hazlo en bolsas específicas. Aunque cueste, ¡dóblala! Si no, las odiseas para devolver la ropa a casa intentando que encaje de nuevo en el equipaje pueden ser terribles (porque por todos es sabido que las maletas y bolsas de equipaje encogen durante los días de vacaciones).
4. Coloca las cosas por orden cronológico de uso
A mano lo que vas a utilizar antes. Esta dinámica no solo es útil para organizar mejor la maleta, sino que te ayudará a repasar todo lo que necesitas y asegurar que no olvidas nada. Además, se convierte en especialmente útil para escapadas de corta duración en las que no quieres llegar a deshacer las maletas del todo cuando estás en el destino (cosa bastante útil, por cierto, si quieres agilizar a la hora de recoger).
5. Elige mochilas y bolsas de viaje de tejido flexible
Sí. Lo que es, es, y lo que no, pues no. Las maletas rígidas son preciosas, pero como su nombre indica, son cero flexibles. Esto va en detrimento del espíritu acumulador de las madres y padres de niños pequeños. ¿Por qué? Porque no las puedes amoldar al espacio que tienes. En cambio, las bolsas y mochilas de tela te permitirán utilizar todos los rinconcitos del coche, autocaravana, o incluso departamentos de tren y avión. ¡Que viva la flexibilidad!
¿Lo ideal? Decantarse por bolsas y maletas medianas antes que por grandes. Esos transatlánticos no hay donde meterlos y monopolizan el espacio allí dónde decidas plantarlos. Recuerda: para el Tetris siempre mejor acomodar en varias piezas medianas y distribuir a tu antojo.
6. Intenta no llevártelo todo
Que menos es más, se sabe. Lo que no se sabe es cómo hacer que ese más sea menos. Eso requerirá un momento de reflexión. ¿Qué ha pasado en otros viajes? ¿Has utilizado todo lo que llevabas? Nope. No insistas. Procura eliminar de tu lista aquellas cosas «por si acaso» y cíñete a lo que sabes de buena mano que vas a utilizar.
Además:
- Cuando estés considerando dónde hospedarte evalúa los servicios del alojamiento que te ayuden a reducir el equipaje: como la disponibilidad de lavadora/lavandería, de mobiliario para viajar con bebés (alquiler de cuna, trona) o de sábanas y toallas.
- No cargues con cosas que puedes comprar en el destino: cremas para el sol, gel, champú, etc. A mí, personalmente, me costó mucho empezar a poner en práctica esto (una que es de valorar su dinerito y, como es bien sabido que los destinos turísticos son más caros… Pues eso.), pero ahorra más de un quebradero de cabeza.
7. Organízate con tiempo y no lo dejes todo para el ultimo día
Igual que te recomendaba empezar a pensar en lo que vas a llevar con bastante antelación, lo mismo hay que aplicar para empezar a hacer las maletas. No lo dejes para el último día. Haz la colada de las mudas que quieras llevar con algunos días de margen, sepáralas de la ropa del día a día para no volver a utilizarlas. Ve haciendo tu lista y, cuando falten unos pocos días para salir, coge las maletas y plántalas en el comedor. O en aquel otro lugar por el que pases a diario. Que molesten. Y ahí, poco a poco, vas colocando cositas (ojo, siempre que tengas alrededor del 80% listo para entrar en la maleta. Si no, lo de la visión global del qué llevar, pues como que falla). .
Ya lo has leído antes, maletas + día previo es un cóctel explosivo. Explotar, explota. Y siempre en la cara. Te lo digo por experiencia.
¿Qué llevar en la maleta para un viaje con niños?
Mas allá de la ardua tarea de organizar las maletas, está la apoteósica de no olvidarte nada importante. Por aquí una lista de imprescindibles que no puedes olvidar al viajar con niños:
- Neceser. En esta sección tenemos varios productos de interés:
- Medicamentos (pequeña puntualización: llévalos si viajas al extranjero o si te hospedas en algún lugar remoto. Si no, aligera equipaje y compra en destino solo en caso de necesidad): paracetamol y/o ibuprofeno, pomada para los golpes.
- Suero para la nariz y extractor de mocos.
- Tiritas (y si son con dibujitos, mejor).
- Termómetro .
- Gel desinfectante (algo que la pandemia nos hizo descubrir y para mi algo que se ha convertido en un habitual).
- Repelente para mosquitos y pomada para aliviar picaduras.
- Crema hidratante para bebés (sobre todo para destinos de playa).
- Crema protectora solar.
- Gel y champú para bebés.
- Toallitas y clínex. Muchos clínex.
- Tijeritas para cortar las uñas. Vale, para un fin de semana no van a ser necesarias, aunque debo confesar que para mi se han convertido en un imprescindible prácticamente allí donde voy porque a L hay que pillarlo de buen humor, y eso ocurre, donde ocurre. Además, son polivalentes.
- Ayuda para conciliar el sueño: bombillitas para la noche, cuentos, peluches, su almohada o cojín, mantita favorita, etc.
- Tecnología: cámara de vigilancia, recursos audiovisuales, tablet o pc, (para los mayores no está de más un chromecast/firestick para gozar de algún momento en pareja con palomitas, si los peques lo permiten).
- Juguetes. Intenta reducir el número escogiendo juguetes polivalentes: que lo mimos sirva para jugar en un parque, que para mojarlo en la piscina. En nuestro caso intentamos llevar siempre cosas con las que se pueda divertir tanto N, como L.
- Alfombra de juegos portátil. Para que tu peque pueda disfrutar de zona de juegos sin
- Protector de colchón. Esto solo será valido para aquellos alojamientos que no lo pongan a vuestra disposición, y, evidentemente, de la edad de vuestros peques, pero, en mi experiencia, nunca está de más.
- Sillitas y tronas. Considera la opción de llevar al menos una trona portátil para que tus peques estén cómodos allá donde vayáis.
- Platos y cubiertos adaptados. Viajar con un bebé requiere que se coma cuando y como él/ella quiera. Echar mano a una cucharita de silicona en medio de una excursión puede ser de gran ayuda.
- Mochila de porteo. Para que tu peque te pueda acompañar sea cual sea la ruta que elijas.
- Carrito. Dependerá de la edad del baby, pero si viajas con bebés, deberás incluirlo en tus imprescindibles.
- Tupper. Lo sé, suena raro. Rarísimo, pero os aseguro que desde que lo incluí en mi lista me ha socorrido en más de una ocasión. De nuevo, consejito solo válido para viajeros con babies a bordo. Cuando llegues a ese Airbnb con vajilla pensada para el mejor postureo instagramer me vas a agradecer tener un lugar en el que poder guardar con seguridad el puré que no se ha acabado al mediodía 🙂
- Termo. Para no estar pendientes de lugares en los que calentar la comida.
- Playlist. Especialmente relevante para viajes por carretera, pero un aliado fiel cuando la paciencia infantil escasea (a los 5 minutos de iniciar el viaje). En nuestro caso, tiramos de Youtube y los grandes éxitos de PinkFong, pero no está de más llevar preparada una playlist con aquellas canciones que acostumbráis a escuchar juntos.
Y, ¿para ti? ¿Cuáles son tus trucos y los básicos que te acompañan en tus viajes?
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